Con el fin de Raf Simons, se pasa otra página en la historia de las zapatillas de deporte

Raf Simons ha terminado. La querida marca del diseñador homónimo ha llegado hoy a su fin, tras 27 años de existencia. "No tengo palabras para expresar lo orgulloso que estoy de todo lo que hemos conseguido. Agradezco el increíble apoyo de mi equipo, mis colaboradores, la prensa y los compradores, mis amigos y mi familia, y nuestros entregados fans y seguidores. Gracias a todos, por creer en nuestra visión y por creer en mí. Adelante y arriba, Raf", reza el post de Instagram que hace oficial la noticia. Mientras se rumorea sobre el futuro del diseñador belga, del que se espera que tome el relevo de Miuccia Prada, con quien ya codirige la casa de moda italiana, el mundo de la moda está revuelto. Porque su etiqueta ha tenido un profundo efecto en la historia reciente.

Diseñador vanguardista, tal y como lo ven Jil Sander, Dior, Calvin Klein y Prada, que supieron confiarle las riendas de su dirección artística, Raf Simons se describe de varias maneras. Se le ha llamado el arquitecto del traje slim, o el máximo apóstol del minimalismo. Sobre todo, es el primer diseñador que integra la ropa de calle en el lujo, un enfoque que forma parte de su planteamiento más amplio de honrar las culturas sub y juvenil con referencias artísticas. Si recordamos su colección de primavera/verano de 2002, con sus pasamontañas, sus cortes sobredimensionados y sus gráficos, entendemos su alcance visionario y por qué Kanye West y Virgil Abloh lo citan regularmente como inspiración.

La afición de Simons por la ropa de calle también ha ido acompañada de un amplio trabajo sobre las zapatillas deportivas. Las siluetas de cuero Astronaut y Velcro High han marcado su época, pero es con las colaboraciones, un movimiento recurrente por el que también se le reconoce como precursor, que el diseñador ha llegado por fin a los sneakerheads. Tras exitosas pruebas con Vans, Colette y CdG en 2005 y ASICS en 2009, el belga se ha involucrado con adidas a largo plazo desde 2013, encontrando un impacto comparable al que tuvo en la moda, entre el éxito de la estima y la etiqueta de creador de tendencias.

Simons ha hecho muchas zapatillas para las tres rayas, pero al repasar sus creaciones más notables, cabe destacar la aclamación popular por su reinterpretación minimalista de la Stan Smith -con las perforaciones en el lateral formando la marca "R"- y, en contraste, su toque futurista en la Ozweego. El diseñador revivió esta zapatilla de correr de los años noventa a través de varias remodelaciones de alta costura con volúmenes generosos, que prefiguraron la deslumbrante pero preponderante tendencia dad shoe/chunky de la que la Triple S de Balenciaga se convirtió en el emblema años más tarde.

Más allá de la tendencia que supo inculcar, Raf Simons es para muchos sneakerheads el primer atractivo de la pasarela. Ahora que la marca con la que codiseñó las zapatillas llega a su fin, podemos decir que se ha pasado una nueva página en la historia de las zapatillas. Si no tiene la importancia de la de Kanye West, es sin duda otro terremoto, tanto más sonoro cuanto que llega justo después de el fin de YEEZY. Es un símbolo, si es que se necesita uno, del traspaso definitivo de poder entre adidas y Nike en el segmento de las zapatillas de alta costura.