Billete - El Shox, el choque

Cuando se aman las zapatillas, siempre se recuerda el primer choque. El mío era el Shox. No se hace más joven, pero el flashback nos lleva a principios de los años 2000. El escenario son los pasillos y el patio de la escuela. Hasta entonces nunca había prestado mucha atención a las patadas. Sin embargo, antes ya había existido el fenómeno del tiburón y sus gradaciones invisibles, que me habían excitado, pero nada más. Esto fue demasiado. Los muelles. Las líneas agresivas. LOS MANANTIALES.

Lo llevaba uno de los chicos guays del colegio, un tipo un poco duro que ya montaba en bicicleta, contestaba a los profesores... y era popular entre las chicas. El Shox había sustituido el tiburón en el equipo de su personaje, con un traje de Lacoste y una gorra y un bolso a juego. Eso podría haber añadido al atractivo de la cosa, era elegante en ese momento, y este tipo un creador de tendencias. Pero no lo creo, en mi caso. Fueron sólo los resortes. Las líneas agresivas. LOS MANANTIALES.

El Shox es mi amortiguador. ¿Cómo puede ser? Aún hoy, me sigue fascinando el diseño que me marcó de niño. Hubo varias versiones, aún recuerdo la R4 que me fracturó la retina, y la que llevó el choque a un nivel aún mayor, la TL. TL para Total, en otras palabras, resortes que componen no sólo una parte, sino toda la suela. A mis ojos era el futuro, y era el verdadero tiburón del asfalto. El que muerde, con sus resortes en forma de dientes. LOS MANANTIALES.

Recuerdo haber preguntado por el Shox. El precio era tan alto que no me atreví a hacer ninguna petición a los queridos, eso habría sido indecente. Simplemente lo guardé en mi cabeza, como el punto de partida de la pasión, como la parte de frustración que nos hizo a todos los sneakerheads, y nos hace decir hoy que nos lo podemos permitir, en cuanto vemos el más pequeño trozo de nuestra propia historia, la palabra "poli".

No llegué a copiar los Shox hasta años después. Y entonces, la llama se reavivó definitivamente con el TL Comme des Garçons y su blanco inmaculado, que sigue siendo a día de hoy el grial al que quiero acceder, porque es la encarnación del sueño incumplido del niño que fui y de la preciada estética del adulto que soy.

El Shox es mi choque, el primer amor que no se olvida. El diseño más loco, tan loco que nunca ha sido aceptado por unanimidad, lo que tampoco me disgusta. El Shox, o lo amas o lo odias, no hay término medio posible.Así que en un momento en el que Supreme está a punto de revivir la silueta, dudo que el logo de la caja consiga hacerlo tan genial como para generar un hype general. Pero en mi mente, una cosa está clara: "policía". Para el niño que lo hubiera deseado tanto, me digo que es mi PRIMAVERA.