¿Es mala idea tocar las parejas legendarias?

Se dice que este año saldrá a la venta una Nike SB Dunk Heineken "2.0". Un anuncio que ha venido acompañado de reacciones encontradas en las redes sociales y sitios especializados. Hay entusiastas, pero también un número significativo de sneakerheads que expresan su pesar por ver a Nike retocar este par legendario. Porque es un hecho, la SB Dunk Heineken, lanzada en 2003, tiene una pequeña historia que ha hecho historia.

Inspirada libremente en la cervecera, cuya paleta y logotipo con la estrella de la firma, la zapatilla había desatado su furia y una orden judicial para detener su distribución y comercialización. Una polémica recurrente para la división SB - hola Freddy Krueger Se trataba de una polémica recurrente para la división SB -hola Freddy Krueger-, que nunca pedía permiso para ejercer su creatividad, un enfoque que ha tenido un enorme impacto en el mercado y en la cultura de las zapatillas en su conjunto. La Heineken es uno de esos pares de SB altamente simbólicos. Así que una reedición, potencialmente con el respaldo del cervecero esta vez... ¿para qué?

Reproducir la Heineken diluiría la imaginación, dicen los decepcionados, que cuestionan la validez del planteamiento. ¿Falta de inspiración en Nike? En realidad, no: cada mes se presentan unas treinta nuevas iteraciones del Dunk. ¿Jugando la carta de la nostalgia y tocando así la fibra sensible de los sneakerheads? El Swoosh sabe que hay otras posibilidades -como extender el tema a otro modelo, como el Freddy Krueger que se convirtió en el Air Max 95- y en términos absolutos la jugada no cuenta con su aprobación unánime. Hablamos de la Heineken, pero hemos visto las mismas reacciones dudosas ante otros préstamos del repertorio SB, que se han convertido en habituales: sólo en 2022, Nike habrá resucitado la Homer, la eBay, la Blazer Mid de 2006 con Supreme, a la espera de su Dunk, supuestamente basada en el mítico diseño de 2002...

Cabe señalar que las reacciones en torno al regreso de los diseños SB no se aplican a las reediciones de otros colores históricos, en particular las OG, cuyos aniversarios siempre son celebrados por los fabricantes de equipos y aplaudidos por los aficionados. Pero hay una gran diferencia entre una OG y una Heineken SB. En el primer caso se trata del fabricante, mientras que en el segundo se invoca a una entidad de la cultura pop o collab. Queda claro, pues, entre las críticas, que Nike no es el único dueño, y que si puede jugar bien con su propia historia sin moverse negativamente, no funciona con los trocitos de leyenda que van más allá. Porque aquí volvemos a la pregunta, ¿puede una pareja mantener su aura histórica y cultural reapareciendo en mayor cantidad, en el hueco de una alineación más densa que nunca? Nada es menos cierto...